¿Ayunar o no ayunar para un análisis? Esa es la cuestión
Si usted es de los que odian salir de casa sin un café en el cuerpo, y la pereza le mata al tener que acudir en ayunas a su centro de salud para realizarse una analítica, puede estar de enhorabuena. Según los datos de un estudio, permanecer sin tomar alimentos o líquidos al menos ocho horas antes de un análisis cambia relativamente poco los niveles de algunas grasas en la sangre, como el colesterol total.
En muchas ocasiones, se pierde la oportunidad de realizar una analítica de control cuando el paciente acude a la consulta del centro de salud porque no se encuentra en ayunas. El médico le cita para otro día pero bien por las circunstancias laborales o bien por la pereza de perder de nuevo más tiempo, el paciente simplemente no vuelve.
Las guías actuales para el manejo del colesterol en adultos y para la prevención de la enfermedad cardiovascular aconsejan medir los lípidos (grasas) en sangre habiendo pasado más de ocho horas desde la última comida. Sin embargo, desde que se dieran a conocer estas guías médicas, han sido publicados varios estudios que muestran que quizás no hay que hacer tanto hincapié en el ayuno como en el hecho en sí de la analítica. El problema es que todas estas investigaciones han sido realizadas con un número pequeño de participantes.
Para resolver si importa o no el tiempo de ayunas en el nivel del colesterol y otros lípidos en sangre, investigadores de la Universidad de Calgary (Alberta, Canadá) han llevado a cabo un análisis, cuyos datos ha publicado la revista 'Archives of Internal Medicine', utilizando los datos de 209.180 participantes que se habían realizado un análisis de sangre con diferentes horas de ayuno.
Tras evaluar los resultados de los análisis, los investigadores encontraron que los valores del colesterol total y del colesterol HDL (el 'bueno')variaron muy poco entre las personas que tenían diferentes tiempos de ayuno, concretamente un 2%. En cuanto al colesterol LDL, o 'malo', esas cifras oscilaron un 10%, variación que fue mayor, en torno al 20%, con los triglicéridos (otro tipo de grasa).